MATAR LA MAÑANA SIN SABER DONDE VAMOS

La lluvia se hace fuerte haciendo caso omiso a los pronósticos, llegamos a la frontera y nieva con ganas, así que como no vemos mucho, nos vamos al collado del Aneu, que tiene una escapada fácil a espelunciecha por el otro lado. Ascendemos en una hora, sin tener claro por donde, y cuando pensábamos que teníamos el collado a quince minutos, damos tres pasos y nos lo encontramos. Quitamos las focas y decidimos bajar por donde hemos subido, pese a que la orientación nos costo mucho, disfrutamos de una buena bajada.

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