RUTEANDO POR FORMIGAL

Aparque el parking de Sextas cual turista ansioso por agarrar sus tablas y deslizarlas por la fría y dura nieve de cañon. Me sentía raro al colocar unas pieles de foca en unos esquís. Estoy seguro de que alguno de los que atentamente me miraba me tachaba de ignorante y loco. Mi vecino de coche preocupado por si mi puerta le daba en su Lexus miraba de reojo y finalmente yo mismo fui el que le dijo… ¡chico estate tranquilo que le falta un palmo! y mostrándoselo se quedo mas tranquilo, mientras otros dos coches discutían por el espacio como dos perros marcando el territorio, lo curioso de todo esto es que todos ellos iban con hijos que escuchaban y aprendían el comprometido espíritu deportivo. Finalmente Salí disparado en dirección a tres hombre bajo una llovizna que en altura se convertiría en niebla y nieve. Tras un paso por la escuela de cantal me fui a la cima de tres hombres donde pude ver a los chicos pasando palos y recordar viejos tiempos.
Ahora parece que llueve pero seguro que no tardaremos en recibir frío y nieve.

Hasta pronto.

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