Garmo Negro con esquis ¡Todos los días sale el sol!

Llegada esta época toca volver a cambiar el concepto la roca pasa a estar fría y la nieve empieza a tener un color especial.

La pasión por la montaña en su estado para mi más salvaje, en el invierno más crudo y en su forma más radical.

Las piernas empiezan a sentir ese cosquilleo que produce el deslizar una tabla por una fina  capa de nieve polvo.

El coco empieza a cambiar el chip y ahora solo se desliza en forma de bajada pronunciada con un sin fin de metros de nieve por debajo.

Definitivamente nos preparamos para afrontar otro invierno más.

 Así, entre reflexión y reflexión es como la pasión mueve montañas y hace que las personas las subamos. Porque si no es por pasión deberíamos de hacérnoslo mirar.

 El compañero de batalla esta vez es Zigor, que como siempre me pegara un repaso en la subida .

Ascender al Garmo era una de esas posibilidades de éxito asegurado, el lugar ya es archiconocido, pero cada vez que estoy me saca una sonrisa.

 La sensación de superar la Mallata Alta y ponerme unos esquís de nuevo, esa sensación es única no tiene precio. La sonrisa, el nerviosismo de volver a deslizar. En fin eso no se puede pagar. Si no es por todo esto no llegaría a entender que hago porteando casi dos horas los esquís  para pegarme una esquiada de 20 min

Para los que el fanatismos como a mi os haga subir, que sepáis que la nieve está por encima del corredor del camino de invierno a la izquierda de la mallata alta. Y con buen espesor de nieve.

Eso si el resto toca portear.

¡Gracias! a los chicos que se encontraron mis gafas y me las devolvieron.

 Ahora a cruzar los dedos para que nieve

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